16 de enero de 2008. A las 4 hs. nos levantamos para conseguir nuestra entrada de u$s 20 y tomar el bus a las 5.30. Con nuestras reservas alimenticias a cuestas y tan contentas.
A las 6 hs. entramos al parque, esperando un ratito a la guía. La selva hizo mucho más expectante todo.
Las explicaciones con niebla, no poder vwer todo por un rato ese centro de conocimiento considerado una de las 7 maravillas del mundo.
Como un juego de luces y sombras, las ruinas se ocultaban, se mostraban, nos dejaban intuirlas o no.

Subimos al Waynapichu. Estábamos entrenadas después de las salineras. Arriba nos quedamos como dos horas esperando que las nubes se fueran a jugar a las escondidas con otros cerros. Sentadas en dos grandes piedras, sólo mirar y mirar. De vez en cuando una charla con algún compañero de piedra. Aquí me encontré nuevamente con Gaby P., tan buena gente.

Terminamos de comer nuestros víveres y seguimos el recorrido, después de haber visto las ruinas desde el Wayna!
El templo del Sol, el Puente, subidas y bajadas se ofrecían desafiantes a nuestras piernas. Desde las 6 hasta las 16 hs estuvimos ahí. Después, la bajada por escaleras que no terminaban nunca. Y los chicos corriendo ganándole a los buses para tener más monedas en el día.
Llegamos agotadas, cenamos, tomamos algo con Omar y nos fuimos a dormir.
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